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lunes, 9 de marzo de 2009

99 maneras de quererse bien.

Para llegar a querese bien, hay que haberse querido mucho. Y de muchos modos distintos también. Todos hemos mendigado cariño alguna vez, preguntando si nos querían e incluso cuanto nos querían...
Pero rara vez nos planteamos qué tal se nos quiere. Qué tal se nos deja. Cómo se nos recuerda. Qué tal se nos olvidó.
Como ya advirtió la gran Chavela y después del mismísimo Trent Reznor, con los años uno aprende demasiadas cosas, no nos vayamos a engañar. A lo sumo, que amarse es un deporte de riesgo que admite todo tipo de disciplinas, a cada cual más jodida y peligrosa. Por cada forma que existe de quererse bien, hay 99 maneras de quererse de mal en peor.
Ya, ya me imagino que hoy también hablo solo por mí.
Se puede querer con el corazón entornado, típico de amores convalecientes. Estos también se dan poco a poco, pero no porque pretendan obtener nada a cambio, sino porque saben que es fundamental haberse lamido las heridas antes de volver a exponerse a toda piel. Si rehabilitación y paciencia hacen bien su trabajo, en este caso todo acaba siendo cuestión de mucho tiempo y (porque no decirlo ya) alguna paja.
Por ahí muy cerca, andan los amores divos, los más propios que existen, esos que se quieren mucho a sí mismos a través de los demás. Narcisos vueltos cardo que se deben unicamente a su público, alguien al que dar forma a su imagen y semejanza, para multiplicar el placer que de forma natural se darían con esas manitas (por no volver a escribir paja), mientras utilizan tus más sinceras emociones como simple amplificador.
Y a partir de ahí, decenas de despropósitos que, cogiditos de la mano, inundan los paseos dominicales de toda ciudad.
Amores taxidermistas, que matan, ahogan y disecan todo aquello por lo que un día se enamoraron de ti. Amores carceleros, que pretenden que, además, jamás vuelvas a ver la luz del sol. Amores placebo que intentan hacerte creer que sin ellos estarías mucho peor. Amores demóctratas, que solo parecen triunfar donde los demás la cagan. Amores perros, como ese Iñárritu, incapaces de superarse a si mismos.
Amores taja, que sirven mientras ayuden a olvidar. Amores puente, que solo te preparan para la siguiente relación. Amores escaparate, que varían según tendencia y temporada. Amores alfombra, que ocultan aún más mierda de la que se ve. Amores cómoda, orgasmos fingidos a partir del tercer cajón.
Amores de primera, siempre con segundas. Amores en oferta, solo hasta fin de mes.
Quererse mal y pronto. Quererse tanto por tan poco. Quererse mucho sin ser feliz.
Qué coño, quererse al fin y al cabo.

Risto Mejide


sábado, 3 de noviembre de 2007

Blackle

Hace cosa de una semana, una amiga me mando un e-mail contándome que los señores de Google tienen un nuevo invento, es una forma de ahorrar energía, y bueno, se ve un poco raro al principio, pero supongo que será cuestión de acostumbrarnos, aquí os dejo lo que me contaba para los que queráis probarlo, tienen algunas funcionalidades menos que el google de toda la vida, pero bueno, imagino que irán mejorando el invento o al menos eso espero
Si Google tuviera una pantalla negra, teniendo en cuenta la gran cantidad de personas que lo usan, se calcula que se ahorrarian unos 750 megavatios/hora anualmente. Como respuesta a esto, Google ha creado una version negra, llamada Blackle, con exactamente las mismas funciones que la version en blanco pero, obviamente, con un consumo de energia menor.

http://www.blackle.com